Órdenes son órdenes





Órdenes son órdenes. Yo no me puedo poner a pensar en qué va a pasar con esa familia, o en si son buenas personas o no. Mi trabajo es hacer lo que me ordenan. Lo que yo diga no importa. Si me dicen dispara, yo disparo; si me dicen, avienta una granada, lo hago. No puede ser de otra manera. La vida es así. Y mi trabajo es como cualquier otro. Tú no le puedes decir al jefe que no te gusta tu trabajo. Te pagan para hacer eso. Es tu responsabilidad. Y si no lo hicieras tú, lo haría cualquier otro. No somos especiales. Uno sólo es una herramienta o un arma, los que jalan el gatillo son ellos. Claro que al principio era muy difícil. No te voy a mentir. Al principio me temblaba el culo de andar entre las balas y ver toda esa gente muerta. Teníamos que ponernos bien pachecos pa aguantar tanto pinche desmadre, toda ese reguero sangre, y los soldados cayendo de un bando y del otro, unos chillando como animales, otros, gritando enloquecidos. Todo eso era nuevo para mí y fue muy difícil. Pero al rato uno se acostumbra, hasta le agarras el gusto. Uno piensa en su familia, en sus amigos, en su vecinos, y sabes que te la estás rifando por ellos, que peleas y te juegas la vida para que ellos puedan vivir tranquilos, para que puedan andar en las calles sin tener que preocuparse por tanto terrorismo, tanto cabrón musulmán que no soportan que vivamos en un país libre, donde la gente puede tener cualquier religión y tiene derecho a hacer su vida como quiera; uno pelea con garras y dientes para defender nuestra tierra y nuestra gente. Pero vale la pena sacrificar nuestras vidas para que otros puedan vivir mejor. A nosotros nos toca ser los héroes. Si otros lo hubieran hecho antes, nosotros no tendríamos que andar en esto, pero pronto va a llegar el día en que acabemos con el terrorismo y podamos vivir en un mundo mucho mejor, y no tenga que haber tantas guerras, ni tantas muertes. Matamos a los malos para que vivan los buenos, o sea que matamos para que ya no haya tanta muerte, estamos limpiando al mundo para volverlo un lugar mejor, pero la gente no entiende eso.












5 comentarios:

  1. Hola Manuel, te saludo desde Argentina. Me gusta la manera de decir de este blog. Este texto en particular me cruza un cuento de Rodolfo Walsh que vengo husmeando en estos días. Te lo comparto, como en un diálogo de literaturas: se llama "Imaginaria", podés encontrarlo en cualquier sitio o en el libro de Rodolfo Walsh "Los oficios terrestres".
    Un abrazo
    Susana

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  2. Gracias por la recomendación Susana y por asomarte a mi blog, buscaré el cuento y si regresas por acá, lo comentamos.

    Saludos desde Guadalajara, México, hasta la patria de Borges.

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  3. Me gusto el tono humano del soldado justificando su partcipacion en la matanza en union con la imagen..la ambivalecia del ser...en este momento me animo a decir que el miedo lo destruye todo...de quien se protege el hombre sino de su sombra..

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  5. Gracias por leer y comentar, Mónica. Yo pienso que los humanos podemos justificar cualquier atrocidad. Hay que reflexionar para no ser tan susceptibles a la manipulación.

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