El insulto como una de las bellas artes


Es un desperdicio que no se reconozca al insulto como una disciplina artística pues, para cultivar ese talento, vivimos en «el mejor de los mundos posibles».

Lo que más odio de la televisión es que reproduce seres cuyo rasgo más original y exclusivo son las huellas dactilares.

Nadie le «roba»  a un banco, en todo caso, hay quienes recuperan su dinero.

No pierdas el tiempo contestando un test del tipo «Descubre si eres un genio»; si lo fueras, no leerías un test para descubrirlo.

Ninguna mujer me atrae más que una bonita, excepto las inteligentes, las sabias, las curiosas, las simpáticas, las buenas conversadoras, las creativas, las consideradas y, en términos generales, todas las que son más que mercadotecnia biológica.

Me simpatizan las personas alegres, pero desconfío de las que tienen una sonrisa fija, sin relación con la circunstancia. Me recuerdan a Ronald McDonald´s, con su encantadora sonrisa para disimular la podredumbre.

No busques el tiempo que pierdas leyendo la saga de Marcel Proust; será más tiempo perdido.

Muchos de quienes argumentan que la filosofía es inútil porque no da dinero, deberían explicar por qué tienen hijos, si hasta les cuestan.

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